domingo, 30 de agosto de 2015

La prisa por que les crezca todo

Es curioso observar las ansias que les provocan a algunas personas que las partes de las criaturas crezcan a la brevedad. Muchos bebés nacen pelones o con pelo ralo, casi una capa ligera de pelusa. Otros llegan muy tupidos. Desde los dos o tres meses ya les quieren meter tijera para reproducir una práctica que no ha probado plenamente tener resultados efectivos: rapar para que "le salga harto y bien bonito".
El pelo de bebé tiene sus ritmos, su propio cuerpo y forma. Hay una comezón por igualarlo a la brevedad al de los adultos o "mejorarlo", tomando como referencia el bebé de alguien conocido o tal vez el de algún comercial.

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