domingo, 28 de junio de 2015

El agua II

Hace tiempo que las empresas embotelladoras de agua se asentaron con éxito en casi todo el mundo. Aunque a veces en sus países de origen no sean tan populares o necesarias, porque ahí la gente 
simplemente abre la llave, pone el vaso y toma. Y es un asunto de principio: si pago impuestazos por el sistema hidráulico, ¿por qué voy a pagar por una botella de agua simple?

Tomar directo de la llave por acá (en el DF) es kamikaze; irse hasta la otra punta es comprar “agua para bebé”. Agua, dice la etiqueta,  especialmente equilibrada para las especiales necesidades de tu especial bebé. ¿Será? Porque agua potable, hervida, filtrada, ha de ser suficiente. El asunto de las sales en el agua es uno de los grandes aciertos de la publicidad de las últimas décadas. Insertar la idea de que menos sales es mejor, se ha vendido muy bien. Gente exquisita pide cierta marca porque es baja en sales, pero cuando pone cualquier alimento en su plato, ni aun lo ha probado cuando ya le está agitando el salero encima. Y ya hay agua para niños que van al preescolar, y creo que para niños y para niñas. A lo mejor van a sacar para niños de 10, agua para niños que reprueban, para los que van en la escolta…y así.


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