El asunto del agua es otro tema en la crianza en el que uno
no sabe si atender a la OMS y sus recomendaciones, que se supone que un
sustento llevan, o a la tradición (que
tampoco puede desdeñarse tan fácilmente). Casi desde los primeros días, que
dale un tecito, que unas oncitas de agua tibia, que ya está más grande, dale
agua en algunas tomas y así. Cuando la OMS y algunos pediatras afirman que en
la leche materna, especialmente, está toda la hidratación que ocupa la cría. De hecho los tés los proscriben, pues si son
de bolsa, que son los que casi todos tenemos a la mano, tienen cafeína. Y
algunos de yerba natural aportan menos hidratación de la que se cree. No es
fácil oponerse a la tradición, porque tampoco es que la niña se va a desmayar
por tomar té o agua, pero cada vez son más los argumentos que los consideran
innecesarios en la ingesta del bebé de meses. Y desoír a la tradición a veces enfrenta
y hace quedar como terco.

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